PREPARACIÓN FÍSICA

Se puede realizar el Camino de Santiago sin previa preparación física, pero implicará seguramente, mayor dolor en el cuerpo por enfrentar un reto físico de alto desempeño. Aunque incluso estés acostumbrado a realizar caminatas turísticas por ciudades, que por lo general en promedio se pueden recorren entre 12 y 18 km, pero hay que tomar en cuenta que el turismo por lo general es en pavimento, en terrenos más planos y el Camino de Santiago tiene una gran parte de senderos de tierra y una gran constante, que es un gran, pero gran reto: SUBIDAS Y BAJADAS. Definitivamente no es en terrenos planos.

Basta con ver la orografía de la ruta, para ver que vas a caminar subiendo y bajando. Las subidas implican un esfuerzo de condición física, pero las bajadas, aparte de resultar a veces más demandantes, hay mayor roce en los pies, impacto en tobillos y rodillas. Los bastones resultan ser unos buenos aliados, porque sirven para guardar el Equilibrio, distribuir el peso del cuerpo y la mochila (dicen los que saben, que ayudan un 30% con el peso total), apoyo para las subidas y bajadas.

Si cuentas con muy buena condición física, haces ejercicio constante, vas al gym o practicas algún deporte, o realizas carreras constantes, como maratones, triatlones, bici de montaña o fija, CrossFit, etc. Es importante que sepas que caminar es muy diferente y muy particular a otros ejercicios. Es como pensar que un maratonista, porque hace mucho ejercicio y tiene una gran condición, puede nadar muchos kilómetros o recorrer una ruta de bici de montaña de la misma o menor distancia.

Por estos motivos, es muy recomendable hacer un previo acondicionamiento físico CAMINANDO unos meses antes de realizarlo. Un par de meses antes si piensas hacer 100 km o de 3 a 6 si piensas hacer más de 300 km. Muy importante es que el calzado que vayas usar, lo tengas bien adaptado. Nunca estrenar calzado para iniciar. Puedes empezar, según tu condición física, con 3 a 5 km, 3 o 4 veces por semana. Ir aumentando paulatinamente la cantidad de km diarios, pero es totalmente indispensable entrenar haciendo subidas y bajadas. De tal forma que para llegar al inicio del Camino de Santiago, puedas realizar caminatas de entre 18 y 20 km, 2 o 3 veces por semana.

Porque acuérdate que lo vas a hacer todos los días. Pero no olvides un factor importantísimo del ser humano, que a veces
pasamos por alto: el descanso. Tanto en el transcurso del día y sobre todo en la noche.

Es increíble, que llegas al albergue los primeros días y estás molido, crees que no puedes aguantar dar un paso más. Pero tomas un baño, que se siente como un regalo, comes y duermes a pierna suelta, sin importar movimientos de los vecinos, ronquidos incluso y a la mañana siguiente, con la emoción de seguir, te levantas fresco y con muchos ánimos de
continuar.

No olvides que toda demanda de esfuerzo físico, requiere de un previo calentamiento, de 5 a 10 minutos, con estiramientos para preparar al cuerpo y al finalizar, también realizarlos, para evitar lesiones y prepararlo para el descanso.

En este punto, quiero agregar una recomendación que me hizo un Doctor especialista en Medicina del Deporte, que debo de admitir, no seguí y tuvo consecuencias. Me dijo: cuando termines de caminar, después de entrenar, aplica hielo en las plantas de los pies, para prevenir inflamaciones de los tendones. Pues ándale no lo hacía y pues que me inicia una Tendinits, justo cuando ya podía caminar 13 km. El dolor fue tan grande que el día que lo detecté, no puede caminar más de 300 metros.

Tuve que recibir terapia, que fue muy dolorosa, intensificada porque luego se convirtió en Fascitis Plantar y junto con la terapia, los hielos fueron mis grandes aliados. Así que comprando geles del supermercado, poniéndolos en el congelador y luego en el suelo con una toallita para que no te queme la piel, por unos 20 o 30 minutos, puedes ayudar a evitar este padecimiento, que por poco me impide a mi iniciarlo y terminarlo.

LAS AMPOLLAS

Aunque es muy recomendable llevar un pequeño botiquín, con lo indispensable: tus medicamentos personales analgésicos, algunas gasas y vendas pequeñas, material para asepsia, caritas, etc. Hay muchas farmacias, porque lo que tendrás acceso a medicamentos más especializados o incluso consultas médicas.

No olvides llevar en en tu botiquín o contigo, algo que espero no tengas que usar: un hilo, aguja y toallitas de alcohol desinfectante. Las ampollas pueden aparecer en cualquier zona de tus pies, si hay roces con el calcetín y el calzado, más si hay humedad o entre los dedos. Aunque es mejor prevenirlas, usando el calzado y calcetines adecuados, secar tus pies muy bien después de bañar y humectarlos, aplicar talco o vaselina antes de comenzar a caminar y cambiar tus calcetas en caso de humedad, siempre existe la posibilidad de que sientas que te está saliendo una ampolla. Pero si sabes tratarla y de forma temprana, el riesgo que te detengan es mucho menor.

Lo que tendrás que hacer es limpiar la zona con gasas, desinfectarla con las toallitas húmedas, picar la ampolla con la aguja desinfectada con la toallita o con un encendedor con cuidado, la exprimes con cuidado para sacar lo más que puedas del líquido acumulado, limpiando siempre con las toallas de alcohol o las gasas, con el hilo también desinfectado y húmedo con alcohol, atraviesas la amapolla completamente y dejas el hilo, para que drene un poco más y absorba mayor humedad. Si lo tienes que hacer en la tarde, cuando ya estás en el albergue y puedes dejarlo toda la noche es mejor.

Pero si estás a medio camino, deja el hilo el suficiente tiempo para que drene lo más posible y cubre la ampolla con parche apropiado o un curita. El objetivo es evitar al máximo que la ampolla de reviente sin control y se quede la piel viva expuesta.

Te conviene mucho pasar a alguna farmacia, antes de comenzar el Camino de Santiago y comprar unos parches llamados Compeed, especiales para tratar las ampollas. Los hay de diferentes tamaños, compra alguna variedad. Los Compeed son como una segunda piel que sirven para cubrir la ampolla, luego de que ya hiciste tu operación de limpieza, pinchado y drenado de ella. Procura cubrirla en su totalidad con un parche un poco mayor, cuando ya la zona esté completamente seca, déjalo secar por unos minutos para que pegue bien el Compeed antes de volver a poner la calceta. Duran varios días, te puedes bañar y no se caen rápido, materialmente se convierten en una segunda piel como de cera y dan oportunidad de secar y sanar la ampolla.

Una torcedura leve las puedes ayudar con un vendaje que de soporte, lo mismo que una raspadura la puedes tratar con el botiquín. Los bastones te ayudan mucho como apoyo y te dan mayor balance en las subidas y bajadas.