¿DONDE DORMIR?

Junto a la extensa Red de Caminos y de Peregrinos, ha crecido también de forma paralela, toda una serie de servicios para ayudar a que el Camino sea más fácil de realizar. Hay Albergues, Hostales y Hoteles, que por módicas cuotas, dan una cama limpia, baños y un lugar para convivir con otros Peregrinos. Restaurantes (en España se conocen como Bares), servicios de transporte de mochilas, transporte para llegar a los diferentes puntos de inicio, tiendas con artículos propios para realizar el Camino de Santiago, personas dispuestas a colaborar de forma voluntaria, ayudando en los Albergues u Hostales (llamados Hospitaleros), incluso hasta particulares, que abren sus casas, ofreciendo sin costo alguno, desde agua, fruta, café y algunos alimentos a los peregrinos que pasan. Estos lugares, junto con los Albergues Municipales, se conocen como “de la Voluntad”. Porque subsisten a las voluntades de los peregrinos al apoyar con algunos cuantos Euros que de forma voluntaria dejan en cestas con ese fin. Es común encontrar, hasta en los senderos, algunas mesas, sin que nadie esté cuidando, con agua, fruta, barras energéticas y jugos, dispuestos para que quien pase por ahí, pueda tomar lo que necesite y deje lo que sea su voluntad.

Los albergues y hostales cuentan con camas en literas, algunos de 4, 6 u 8 personas por habitación y hasta 30, 50 o más camas en los lugares más grandes. Baños comunes y en algunos, sin distinguir entre hombres y mujeres. Algunos con habitaciones privadas con baño. Los precios van desde La Voluntad (se acostumbra dar entre 4 y 5 euros por persona), los albergues de entre 8 y 10 euros, los hostales particulares, entre 10 y 12 euros y las habitaciones privadas u hoteles, entre 40 y 50 euros por habitación doble.

En promedio existen albergues cada 4 o 5 km, pueblos que con habitantes que van desde una sola casa, con un habitante (Manjarín, con Tomás el Templario que ofrece su casa como albergue de la voluntad, todo un personaje digno de pasar unos momentos platicando con él) algunos pueblos con solo 4 calles, la calle principal, llamada, Camino de Santiago o Calle Real, la calle de Abajo, la calle de En medio y la calle de Arriba. Eso sí, con un mapa en la entrada, indicando los servicios de albergues, bares, Iglesia, etc. Hasta pueblos de algunas decenas o cientos de habitantes, son comunes, hasta ciudades con mayor infraestructura y
capitales de provincias.

Los albergues y hostales, son la opción más requeridas. Hay muchísimos en todas las rutas. En general son con literas y varias por habitación. La credencial del peregrino es la forma de identificarte y permiten el acceso. Aunque son por lo general muy limpios a simple vista y algunos cuenta con cambios de ropa de cama desechable, es altamente recomendable llevar un saco de dormir y tu propia funda de almohada por tema de higiene. En temporada de calor, uno incluso sin relleno, es suficiente, pero los hay muy ligeros, abrigadores y compactos.

Si optas por cargar todas tus cosas del día a día en tu mochila, la opción es llegar al albergue que tenga disponibles camas. Eso te dará mucha mayor libertad de quedarte donde te guste y encuentres lugar. Pero existe un pequeño riesgo, según la temporada: de calor, con alta afluencia de peregrinos y de frío porque muchos cierran.

Varios albergues y hostales aceptan reservación, lo que te dará la tranquilidad de asegurar tu lugar. Pero habrá que estarlo haciendo todos los días.

Al optar por mandar tu mochila en algún servicio de transporte, tendrás que realizar las reservaciones y avisar que llegarán. En esta opción, requiere de mayor planeación de tus etapas, para calcular los kilómetros a recorrer cada día, escoger los albergue y hacer las reservaciones diarias. Pero caminarás mucho más ligero.

Debes llevar tu Credencial del Peregrino, pagar al llegar tu estancia, guardar sus reglas de
horarios de llegada, salida y apagado de luces, ser lo más respetuoso con el ruido a la hora de levantarte más temprano que otros peregrinos, dejar los bastones y calzado fuera de la mayoría de las habitaciones, dejar tu lugar recogido, sin basura, sobre todo respetar el trabajo de los hospitaleros que en muchas ocasiones son voluntarios y recordar que: “el turista exige y el peregrino agradece”.

Lleva tus tapones de oídos, para lograr un mayor descanso si tienes el sueño ligero. No es necesario cargar con almohada, en todos los lugares hay disponibles. Incluso mantas
adicionales están disponibles.

Unas sandalias de baño son indispensables por higiene y para dejar descansar tus pies después del baño.

Generalmente los baños son de hombres y mujeres, pero los hay también generales. Las regaderas y excusados tienen puerta, así que procura dejarlos lo más limpios posibles en
atención al siguiente peregrino o peregrina que los va a usar. Una toalla de microfibra, de las que se usan en los deportes acuáticos, son muy ligeras y de secado rápido. En los baños separados de hombres y mujeres, podrás vestirte y cambiarte, pero en los que son generales, lo tendrás que hacer dentro de la regadera o hacer malabares para taparte. De cualquier forma, el ambiente es siempre muy respetuoso.

Para la alimentación, existen Menús con precios establecidos de forma estándar llamados Menús del Peregrino. De desayuno sirven:

huevos con tocino, café y pan. De comida: entrada, generalmente pasta, plato fuerte y postre, acompañados de vino o agua. Los precios son de 3.5 euros y 10 euros, respectivamente.

Como en promedio hay pueblos y/o albergues cada 3 o 4 km, los baños están muy accesibles. Toma en cuenta que si tienes necesidad de ir al baño y estás a medio camino
entre pueblo y pueblo, hacer de 3 a 5 km te puede representar de 30 a 50 minutos llegar al siguiente pueblo. Obvio que para los hombres resulta un poco más fácil resolver el asunto, pero tampoco es tan grave resolver el problema saliendo un poco del camino y encontrar un lugar con un poco de mayor privacidad. También esto forma parte de la aventura, que se tiene que resolver hasta en un picnic en un fin de semana.